
La verdadera historia detrás de la luz: cómo lograr una curado óptimo con luz UV
En la impresión industrial, la tinta es solo la mitad del problema. Lo realmente importante es hacer que ese líquido se convierta en algo sólido, de inmediato. Ahí es donde entran en juego nuestras lámparas UV. Las diseñamos para emitir una cantidad exacta de energía que desencadene la reacción química necesaria para que la tinta se solidifique. Cuando se utiliza una impresora de alta velocidad, solo se tienen unos pocos milisegundos para hacerlo bien. Si no se aprovecha ese tiempo, habrá problemas.
Ajustar la potencia adecuadamente
Ajustamos nuestras lámparas para que emitan luz en el rango de 200 nm a 400 nm. ¿Por qué? Porque ahí es donde realmente ocurre la reacción química.
Es un equilibrio delicado: si la potencia es demasiado baja, las superficies permanecen húmedas y la tinta comienza a gotear. Pero si se aumenta demasiado la potencia, sin mantener la distancia adecuada, se puede dañar el material o deformar la película PET. Es una línea muy fina entre un curado perfecto y uno defectuoso.
Calor y vidrio
Utilizamos cuarzo fundido de alta pureza para los revestimientos de las lámparas. Esto se hace para evitar que el vidrio absorba la luz UV, permitiendo así que toda la energía posible llegue a la tinta.
Pero aquí está el problema: tanta intensidad genera mucho calor. Es necesario asegurarse de que los ventiladores o sistemas de refrigeración funcionen correctamente. Si la lámpara se sobrecalienta, los electrodos se desgastan rápidamente, y tendrá que reemplazarla antes de lo esperado.
Instalación y mantenimiento
Diseñamos estas lámparas como piezas intercambiables directamente. Mantuvimos los dimensiones estándar, porque nadie quiere reconstruir todo su sistema de transporte solo para reemplazar una lámpara rota.
Su instalación es sencilla. Un consejo: verifique siempre la estabilidad del balasto eléctrico. Un pico de voltaje puede destruir la lámpara en cuestión de segundos.
Bueno, no vamos a decirle que estas lámparas durarán para siempre. No es así. Con el tiempo, cada lámpara pierde su eficacia. Le proporcionamos indicaciones para saber exactamente cuándo reemplazarlas. Es mucho más barato cambiar una lámpara que lidiar con un montón de trabajos defectuosos.