
Deje de adivinar si sus lámparas UV realmente están funcionando.
La mayoría de las lámparas UV-C son bastante sencillas de usar: basta con conectarlas al enchufe, establecer un temporizador y… esperar lo mejor. Se supone que no se apagarán en medio de la noche, pero hay que esperar hasta el siguiente control para saber si siguen funcionando correctamente.
Es como jugar a adivinar. Pensamos que ya es hora de dejar de hacerlo.
Monitoreo en tiempo real de la energía
Durante mucho tiempo, los ingenieros han tratado estas lámparas como “cajas negras”. Claro, sabemos cuál debería ser su potencia teórica, pero no tenemos idea de qué está pasando realmente cuando la lámpara comienza a envejecer.
Aquí es donde entra en juego el monitoreo remoto de la energía. Al observar los cambios en la tensión y la corriente, podemos detectar que la lámpara está perdiendo eficacia antes de que los niveles de esterilización disminuyan realmente.
Cuando la demanda de energía aumenta o disminuye de repente, suele ser una señal de alerta. Quizás el balasto ya no funcione bien o los electrodos estén desgastados. En lugar de usar un radiómetro portátil para verificar cada lámpara, basta con ver si aparece una señal de alerta en el panel de control.
Los detalles y las compensaciones
Hemos integrado estos sensores directamente en el circuito de control de la lámpara. ¿Por qué? Porque nadie quiere tener que reconstruir todo el dispositivo solo para obtener datos. Queríamos algo que pudiera instalarse fácilmente.
Pero seamos honestos: hay algunas desventajas. La adición de este hardware incrementa ligeramente el costo inicial. Además, los cables se vuelven un poco más complejos. También se necesita una conexión de red fiable, ya sea Zigbee o Wi-Fi, para transmitir los datos desde el lugar donde se encuentran las lámparas hasta su escritorio. Y si su instalación cuenta con motores que generan mucho ruido eléctrico, será necesario usar cables blindados. De lo contrario, los datos no serán precisos.
Por qué esto es importante
Esto cambia la forma en que se realiza el mantenimiento. Deja de seguir un calendario y comienza a basarte en los datos reales. En lugar de reemplazar una lámpara que está en buen estado solo porque es “martes”, la reemplazas cuando observas una disminución del 20% en su eficiencia. Así, se evita el desperdicio. Además, puedes estar seguro de que las zonas de desinfección no quedan sin funcionar por error.