
Deje de destruir su producto: una forma mejor de manejar los hornos de enlatado Si alguna vez ha operado una línea de enlatado, sabrá lo frustrante que es cuando la línea se detiene de repente. Puede apagar el aparato, pero esos elementos calefactores tradicionales siguen funcionando, manteniendo una temperatura elevada incluso después de que se corta la electricidad. El resultado? Su producto sigue cocinándose en el horno, mientras que la banda transportadora ya no funciona. Para cuando logra eliminar el problema, ya tiene un montón de latas dañadas por un procesamiento excesivo. Es una pérdida de dinero y causa muchos problemas. Lo solucionamos al pasar a utilizar calefacción por radiación infrarroja de onda corta. La magia de la “apagado instantáneo” Así es como funciona: a diferencia de esos elementos calefactores que absorben el calor como esponjas, las lámparas de infrarrojos utilizan radiación electromagnética. El calor llega directamente a la superficie de la lata, sin calentar todo el aire a su alrededor. Lo mejor es que, cuando se corta la electricidad, el calor también se detiene de inmediato. Sin residuos de calor, sin desperdicio de energía. El equipo entra en estado de “detención y enfriamiento” casi al instante en que se apaga el interruptor. Especificaciones adecuadas Cuando fabricamos estos dispositivos para líneas de producción, utilizamos envolturas de cuarzo de alta densidad. Estos emisores de onda corta permiten obtener mucha más energía en un espacio muy pequeño. Así, obtiene todo el calor necesario para un sellado perfecto, pero no necesita un horno enorme para ello. Integración en su línea de producción Hemos diseñado estos dispositivos para que puedan reemplazar fácilmente a los equipos existentes. Ya sea que utilice 230V o 400V, es bastante sencillo. El objetivo es lograr una alta densidad de energía, para que el sistema alcance rápidamente la temperatura deseada. Pero hay una condición: dado que el calor está muy concentrado, sus reflectores deben estar impecables. Si están sucios o grasientos, solo está perdiendo energía. Mantenga esas superficies limpias, o notará que su proceso deja de funcionar correctamente. Un trabajo más eficiente Al eliminar esa inercia térmica, todo cambia en la fábrica. Sus operarios ya no tendrán que luchar contra el calor residual cada vez que surgen problemas. No habrá más embalajes dañados, ni necesidad de adivinar cuánto tiempo debe durar el proceso de calentamiento. Solo habrá un control preciso y mucho menos desperdicio de materiales. Es simplemente una forma más eficiente de trabajar.